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martes, 27 de septiembre de 2016

“Antes de ser mujer eres madre”: La lucha por el derecho a decidir


“Antes de ser mujer eres madre”:  La lucha por el derecho a decidir


En septiembre hay dos fechas muy relevantes para la autonomía de las mujeres jóvenes: el 26 de septiembre día mundial de la prevención del embarazo en adolescentes y el 28 de septiembre día por la despenalización del aborto en América Latina y el Caribe.
Ambas fechas están íntimamente ligadas porque tienen en el centro un tema muy profundo en nuestra cultura y estructura social: la maternidad. Por tanto, se aborda un tema central para la autonomía de las mujeres: el derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos y vidas.


En esta sociedad una mujer que decide no ser madre -o serlo pero en los tiempos y condiciones que ella decide- es algo muy transgresor porque rompe con el ideal de la maternidad como fin último de toda mujer, el supuesto “instinto materno” que todas tenemos “naturalmente”. Transgrede la manera en que hemos sido educadas, la manera en que se nos ha enseñado nuestra valía como mujeres.


La maternidad y su idealización cultural profundiza las desigualdades entre hombres y mujeres, en tanto al no tener esta carga, los hombres tienen mayores posibilidades de
pensarse y construirse proyectos más amplios de vida, situación es que es muy visible desde la infancia. Como mujeres desde nuestra infancia, adolescencia y juventud los juegos y películas para niñas, las conversaciones en familia, contiene discursos donde la maternidad es la forma que tienen las mujeres para realizarse y ser reconocidas, en cambio para los hombres, el escenario desde la infancia es muy contrastante. 

La sublimación del papel de la mujer como madre está profundamente arraigado en el imaginario colectivo. La maternidad se muestra como una forma de reconocimiento social en el que se invisibiliza o se subsume el rol de las mujeres en otros ámbitos.

Ha sido muy fuerte encontrar que en el caso del embarazo en adolescentes la maternidad va acompañada de la necesidad de muchas adolescentes de sentirse valoradas, amadas, respetadas o por un profundo anhelo de abandonar el núcleo familiar debido a la situación de violencia que viven.

Y es importante señalar que no hablamos sólo del ser madre o no, sino de la libertad que tenemos para definir cómo elaboramos nuestra propia construcción de realización, plenitud y felicidad; la manera en que podemos tomar decisiones sobre nuestras vidas y cuales son las condiciones sociales, económicas y culturales que tenemos para hacerlo.

El movimiento feminista ha logrado grandes avances en la lucha por los derechos de las mujeres, incluidos los derechos sexuales y reproductivos. A pesar de esto, seguimos enfrentando una serie de limitaciones e intentos de retroceso en la legislación que vulnera el derecho a la libertad de las mujeres y que está permeado de ideologías o creencias religiosas por encima de los derechos de las mujeres.

Ninguna de nosotras está completamente libre del peso del “deber ser”, es un reto al que nos enfrentamos todos los días. Y, hablando de ideologías, uno de los discursos más poderosos a los que nos enfrentamos es el de la santificación de la maternidad.
Si, a muchas mujeres nos siguen pesando los comentarios como: “¿qué clase de mujer es aquella que se rehúsa a ser madre?”, “seguro se va arrepentir”, “ser madre es lo mejor que le puede pasar a una mujer”.

Pero, ¿y a las mujeres que deciden no ser madres? Mujeres a las que nos queda claro que la maternidad no es nuestra elección, no por “jóvenes” o por una “racha”, sino por la definición de otro proyecto de vida que incluso pasa por querer vivir nuestra sexualidad más allá de la reproducción.

En una sociedad conservadora y machista como la mexicana, las mujeres, adolescentes o jóvenes que decidimos ejercer nuestra sexualidad, solicitar métodos anticonceptivos o acceder a servicios de salud sexual, nos enfrentamos a la estigmatización por parte de la sociedad, de nuestra familia, pareja, del personal médico o de la comunidad.

Cuando hablamos de embarazo en adolescentes surgen una serie de comentarios sobre la capacidad de tomar decisiones de las adolescentes, de su inteligencia (o falta de), de su educación; y ni pensar en el aborto como una opción ante un embarazo no deseado, puesto que surgen comentarios sobre la moralidad de quien lo decide, su -falta de- instinto materno, su egoísmo.

Una y otra vez, nos encontramos con estos discursos en los que el sentido del cuerpo y la vida de las mujeres se violenta, se vuelve pública, bajo el juicio acusatorio de médicos, jueces, policías, líderes comunitarios.

La estigmatización por parte de la sociedad y las autoridades hacia las mujeres jóvenes en torno al ejercicio de nuestra sexualidad y a ejercer el derecho a decidir mediante la interrupción del embarazo, representa una seria limitante para el ejercicio pleno de nuestros derechos sexuales y reproductivos.

Los temas de acceso al aborto libre, gratuito y seguro; educación integral en sexualidad; diversidad sexual; acceso a métodos anticonceptivos, autonomía de las y los adolescentes se vuelven controversiales y son categorizados como discusiones morales, éticas, religiosas o médicas que distan mucho del reconocimiento y garantía de los derechos humanos.

Esta situación, sumada al contexto de violencia sexual, de género y social, discriminación, desigualdad, pobreza en los que ejercemos nuestra vida sexual genera condiciones de clandestinidad y prácticas que incluso ponen en riesgo la vida de las mujeres.

El embarazo en adolescentes no puede abordarse sin cuestionar el modelo socio-cultural que coloca a las mujeres solo como madres; no se puede prevenir sin reconocer que las mujeres, especialmente las jóvenes, son personas con capacidad absoluta de decidir más allá de la maternidad, sin que el Estado reconozca los derechos sexuales como derechos humanos y si no garantiza el acceso a las mujeres a una vida libre de violencia y el acceso a un aborto seguro y gratuito. No se puede plantear acciones serias al respecto, sin hablar de las desigualdades, pues finalmente ambos, el embarazo a edades tempranas y el aborto, son cuestiones de justicia social.

Elige Red de Jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos, A. C.
@EligeRed

martes, 10 de mayo de 2016

#AlertaVeracruz #YoDecidoVeracruz


#AlertaVeracruz


En el Estado de Veracruz, se pretende reformar el artículo 4to de la Constitución estatal con el fin de “Defender la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural como valor primordial que sustenta el ejercicio de los demás derechos naturales.” A pesar de que las causales para practicar abortos en el Estado de Veracruz siguen vigentes (por violación, malformación del producto, imprudencial y riesgo de muerte de las mujeres); esta nueva redacción impediría a muchas mujeres la práctica de la interrupción legal del embarazo por decisión y significaría la criminalización de aquellas mujeres que la realicen.

El próximo jueves 12 de mayo se votará, en segunda ronda esta modificación, la cual fue aprobada dentro de la primera ronda el 21 de enero por 38 votos a favor (22 del PRI, 10 del PAN, 3 del PVEM, 2 del PANAL y 1 de AVE). De ser aprobada, esta reforma prohibiría el derecho de las mujeres a decidir sobre el espaciamiento y número de hijos o hijas y sobre su cuerpo; por lo que la constitución estatal estaría violando diversos marcos internacionales de derechos humanos a los cuales nuestro país se ha adherido.

Dentro de la iniciativa presentada por el gobernador Javier Duarte el pasado 18 de enero, se incluye una exposición de motivos dentro de la cual se reconoce que la propuesta fue elaborada a partir de una iniciativa ciudadana impulsada por la organización antiabortista “Sí Vida”; la cual ha sido acompañada por miembros de la Arquidiócesis de Xalapa. Como parte de la iniciativa el gobernador concluye que “el embrión humano es un ser vivo de la especie humana”.

Cabe señalar que fue la propia SCJN quien en 2009 señaló la inexistencia de la definición de embarazo o concepción dentro de la legislación mexicana. Así el gobernador recurre a la invención de conceptos para justificar su iniciativa, ignorando por completo marcos internacionales de Derechos Humanos así como resoluciones de la SCJN la cual ha reconocido que “la despenalización del aborto en la Ciudad de México es una medida jurídica idónea para salvaguardar los derechos de las mujeres.

La experiencia nos muestra que medidas como ésta provocan que las mujeres tengan que practicarse abortos de alto riesgo, sin condiciones seguras ni sanitarias; arriesgando así su vida. Por ello esta medida profundiza el contexto de desigualdad y vulnerabilidad que las mujeres enfrentan; ya que las mujeres de clases privilegiadas, son quienes normalmente  tienen la posibilidad de viajar a lugares en donde el aborto es legal y se puede realizar bajo condiciones seguras, mientras que aquellas que pertenecen a clases desfavorecidas arriesgan su vida al realizarse abortos inseguros.

Es responsabilidad de los gobiernos garantizar el acceso y ejercicio de los derechos humanos reconocidos por el Estado mexicano. Desde Elige exigimos el respeto a los derechos sexuales y los derechos reproductivos como parte de los derechos humanos; exigimos que el gobierno de Javier Duarte y las y los legisladores que integran el congreso de Veracruz actúen con apego a derecho y no como resultado de presiones morales de grupos religiosos que vulneran la laicidad de nuestro Estado.

Te invitamos a sumarte a la campaña de presión hacia el Congreso de Veracruz para que no se apruebe esta reforma regresiva en el reconocimiento de los derechos humanos y que podría poner en riesgo la vida de miles de mujeres. Puedes participar desde tus redes sociales con los hashtags #AlertaVeracruz y #YodecidoVeracruz

También puedes sumarte a nuestra campaña en contra de esta iniciativa compartiendo esta información y firmando la petición https://goo.gl/xxatmi

Claudio Frausto Lara
@CFraustoLara

Elige Red de Jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos A.C.
@EligeRed